jueves, 16 de abril de 2015

Astro-Colombia

Siempre he considerado que una de las cosas más terribles que nos ha pasado a los latinoamericanos es que casi no nos conocemos, viajar entre Centroamérica y Suramérica es exorbitantemente caro. Es más barato un boleto El Salvador-New York, que uno El Salvador-Lima, asimismo muchos suramericanos tienen que enfrentarse a complicados visados para movilizarse entre nuestros países.

Hace un tiempo, un poco antes de conseguir mi residencia permanente en EEUU me negaron la visa mexicana, porque no tenía visa a EEUU (no la podía solicitar porque  estaba vencida y me encontraba en las últimas de mi proceso con el INS de EEUU), a pesar que mi viaje era académico y me presentaría con una conferencia en el Museo Textil de Oaxaca y que esta sería quizás la octava vez que visitaría México, el cónsul mexicano me la negó, dos veces, la primera porque hacía falta una carta original del referido museo y la segunda porque el director de la institución no incluyó en el paquete de papeles una fotocopia de su pasaporte firmada por sí mismo, era obvio que no la enviara, yo no enviaría copia de mi pasaporte y mi firma a un desconocido en otro país.

Tal negación es simplemente porque la política migratoria mexicana está supeditada a la de los Estados Unidos, ni que decir, escribí una carta formal quejándome por el trato recibido en la embajada mexicana. Días después me llamó personalmente el cónsul, y él -algo molesto- me indicó que le enviara lo solicitado y me darían la visa de inmediato, para entonces presupuesto de mi facultad ya estaba cerrado y yo no tenía mayor intención de viajar.

Todavía tengo pendiente regresar a México.

Somos pueblos que han tenido una historia similar, viajar entre nuestros países debería de ser un derecho de todo latinoamericano, no podemos mantener políticas migratorias restrictivas entre nosotros mismos porque nuestras autoridades se someten a las solicitudes de otras regiones o por una xenofobia mal digerida, es más fácil que un europeo entre a Costa Rica que un Nicaragüense, eso, desde mi punto de vista es un absurdo.

Bogotá

German Puerta, colega promotor de la ciencia y director del Planetario de Bogotá me escribió hace unos meses, me dijo que sería bueno que llegar a Colombia y compartiera un poco la experiencia de la posguerra salvadoreña, a mi me pareció estupenda la idea, pero siendo la conferencia en el Planetario de Bogotá consideré que tal reflexión debería de hacerse en función a la participación de la ciencia en la reconstrucción salvadoreña, que vale decir, que fue una de las grandes ausentes.

Sin dudarlo envié mi propuesta de conferencia a la autoridad de la Municipalidad de Bogotá y varios días después recibí la noticia que me aprobaban la conferencia dentro una Cumbre Mundial sobre la Cultura y la Paz en Colombia, que era una reflexión desde el punto de vista de la cultura sobre la esperanza que los colombianos tienen en su negociación entre la FARC y el gobierno, algo que podría traer la finalización de una guerra civil que lleva 50 años.

Sea como sea, logré colar la ciencia en un debate donde su principal participación fue de artistas, gestores de cultura e intelectuales, fue la única conferencia que tuvo a la ciencia y los científicos como protagonistas de una historia en la posguerrra slvadoreña. 

Así que al finalizar Semana Santa  viajé a Bogotá, fueron días bastante agotadores, porque había estado en New York haciendo algunos trámites de mi residencia, así que con solo un día de intervalo entre la Gran Manzana y San Salvador tuve que volar a Bogotá.

Luego de un vuelo relativamente corto, de dos horas y media, llegué a Bogotá de noche dejando el avión en una posición remota lejos de todo puerto de embarque, Avianca facilitó buses para llevarnos hasta una puerta cerca del punto migratorio.

Luego de los trámites me encontré viajando dentro de un taxi, acompañado por un español que tenía casi 20 años residiendo en El Salvador, quien también llegaba a Bogotá para una participación en la Cumbre.

La primera impresión que tuve de Bogotá era de una gran ciudad, la noche me vestía todo en una casi penumbra, iluminada un poco con una luna que acababa de ser llena y que me hacía mostrar de alguna forma el horizonte lleno de cerros y montañas, los ciudadanos iban y venían, sea en sus automóviles o en el Transmilenio, en calles que para mí eran desconocidas pero que para ellos era una obviedad, uno tiene una sensación de querer abarcar y comprender todo lo posible ese nuevo lugar.

“Vamos al centro”, así dijo el Taxista.

Y efectivamente nos llevó a un hotel ubicado en el centro de la ciudad, o al menos, lo que los colombianos consideran el centro, que en realidad es la periferia, Bogotá se construyó en las faldas de los Cerros Orientales,  los cuales sirven de frontera natural con un área rural y con la selva la cual está a menos de 100 kilómetros de distancia.

Me di cuenta de ello gracias al Google Maps, pues yo tenía la idea que el centro estaría realmente en medio de la ciudad, al menos, en el caso de Bogotá, el centro termina siendo la periferia.

El Hotel Augusta, es agradable, tienen un buen servicio al cliente y es muy limpio, con habitaciones cómodas y está ubicado frente a una calle peatonal que baja de la plaza de los periodistas. Se han creado varios kilómetros de vías peatonales en el centro de Bogotá, donde se disponen desde mesas de ajedrez, espacio para músicos y pintores, un par de vendedores ambulantes eso sí, pero sin esa invasión de canastos y carpas como podría observarse en San Salvador.


El Planetario

El planetario de Bogotá es una enorme estructura que me recuerda a gigantesco caracol, pero un caracol mezclado con una nave espacial, desde a distancia parece un platillo volador que aterrizó en la zona comercial de Bogotá.


El edificio fue construido con la monumentalidad que solo podía hacerse a finales de la década de 1960, el planetario es una construcción emblemática en la ciudad y según German Puerta, el equipo de proyección un Carl Zeiss  de 1968 fue obtenido de la República Democrática Alemana en 1969 a cambio de varios miles de quintales de café colombiano. Fue un buen cambio, dieron lo mejor de cada país, con la diferencia que los alemanes orientales ya se tomaron el café, mientras que los colombianos siguen disfrutando de su planetario.



La sala con sus 23 metros de diámetro permite proyectar exhibiciones sobre el espacio, planetas y estrellas, el mismo edificio posee un área administrativa, un área para niños, una pequeña biblioteca especializada y una terraza de observación. En este lugar hace muchos años se construyó un reloj solar que permite, gracias a un ingenioso movimiento de una hoja metálica el cálculo de la hora de Bogotá, el movimiento de esta hoja compensa la posición que tiene Colombia en la Tierra, pues Bogotá se encuentra a 4 grados 36 minutos norte. En la imagen inferior vemos a German señalando el rayo solar que muestra la hora que teníamos en esos momentos.




Creo que después de la sala de proyección, lo mejor del edificio es el Museo del Espacio, considiero que en Latinoamérica no hay una exposición científica tan bien lograda como esta, un visitante del Museo del Espacio aprende sobre las fases lunares, las constelaciones del cielo y los equipos para observar, en donde destaca una réplica de uno de los telescopios de Galileo Galilei. 

El Museo del Espacio también muestra varios documentales, que se proyectan de forma permanente, al entrar toda una pared presenta las constelaciones del cielo y adentro, un espacio para presenciar un documental sobre etnoastronomía de los indígenas Kogui de la Sierra Nevada de Santa Marta.



Y al final, los visitantes se despiden con un viaje sobre la Tierra desde el espacio.


Creo que lo más destacado, al menos para mí, fue una exposición donde varios astrónomos discutían teorías cosmológica, me dio gusto ver a Einstein comentando la expansión del Universo con Hubble, y luego éste último contraponiendo lo dicho por Einstein en cuando a los datos observados a través del corrimiento al rojo de las galaxias. Los personajes son actores que fueron filmados uno por uno, lo interesante es que la discusión ocurre dentro de un cuarto cerrado, en las paredes de la habitación se ubican varias pantallas con la imagen de cada personaje, el visitante se sienta en el centro del cuarto y puede entretenerse viendo de un lado a otro el debate entre científicos (Einstein, Hubble, Guht, Lemaitre, Gamov y Sidwick).  Es una de las mejores herramientas educativas que yo he visto en mi vida a lo largo de los museos y países que he visitado.


El Museo del Espacio también presenta dos fragmentos de rocas de la Luna traídas por las misiones Apolo XI y XVII, una réplica a escala del cohete Saturno V y el módulo lunar. 


Fue en este planetario que presenté mi conferencia, la cual terminó siendo una reflexión de la importancia científica de la Colombia del futuro, aquella de tiempos de paz. 

Continuará…

lunes, 9 de febrero de 2015

Concordantia astronomiae cum theologia

Xilografía del libro "Concordantia astronomiae cum theologia" (1351-1420) muestra un teólogo y un astrónomo en la conversación armoniosa debajo de las esferas celestiales.

El cardenal Pierre d'Ailly fue uno de los teólogos más importante de Francia y campeón de la unidad de la iglesia durante el cisma papal (1378-1414) . En este tratado se trataba de conciliar la teología y la ciencia de la astronomía, que incluía la astrología. D'Ailly argumentó que la voluntad divina se revela en las estrellas, y que a pesar de la voluntad humana es libre, los resultados de las actividades terrenas están sujetas a influencias astrológicas que se pueden pronosticar - una idea que la Inquisición más tarde calificó como heréticas y que varios siglos después la ciencia demostró que tales influencias son inexistentes. 



sábado, 25 de octubre de 2014

4 de diciembre de 2014, lanzamiento de prueba de la nave Orión.

El 4 de diciembre NASA lanzará desde Cabo Cañaveral su nuevo vehículo con capacidad para incluir una tripulación seis astronautas: Orión. 
Una de las características principales de la nueva nave es su versatilidad para adaptarse a otros módulos espaciales que se puedan fabricar en el futuro, conectarse a módulos que puedan alunizar o módulos más complejos que permitan viajar por varios meses hasta el planeta Marte.
Asimismo posee un puerto de adapte que le da posibilidad de acoplarse sin problema a la Estación Espacial Internacional. 
Orión posee la tecnología más avanzada del momento, es una nave que puede ufanarse de ser hija del siglo XXI.
El 4 de diciembre será lanzada sin tripulación, será un vuelo a control remoto usando únicamente las computadoras para probar los sistemas, en esa ocasión orbitará dos veces a la Tierra y llegará a 5,800 km de distancia, una distancia que no había sido alcanzada por una nave con capacidad para ser tripulado por humanos desde las misiones Apollo a finales de la década de 1960 y principios de 1970.
Orión inaugurará una nueva era de exploración humana en el espacio, con seguridad veremos astronautas en la Luna entre los años 2020 y 2025.
Les comparto un documental subtitulado sobre los adelantos y las posibilidades de Orión. 


lunes, 20 de octubre de 2014

¿Es posible viajar a las estrellas?



Las estrellas son soles como el nuestro, con la diferencia que están muy lejos.

Tan lejos que su luz toma años, décadas o siglos en llegar a la Tierra.

Para hacerse una idea de las grandes distancias del cosmos, haga cuenta que la luz estrella más cercana tarda 4.4 años en llegar a nosotros.

Olvídese que en su vida verá una verdadera nave interestelar capitaneada por una especie de capitán Kirk, dejemos esos sueños para las películas domingueras. Es posible que lo más parecido a un viaje espacial que podríamos ver en nuestras vidas sería el regreso de los humanos a la Luna o quizás una misión a un asteroide o al planeta Marte.

Para viajar a las estrellas tendríamos que construir un vehículo que logre alcanzar grandes velocidades y existe una imposibilidad física que nos impide llegar a la velocidad de la luz. Necesitaríamos una energía infinita para lograr que un artefacto hecho por el hombre logre los 300,000 km por segundo.

Pero, Imaginemos que se construye una nave que logre grandes velocidades sin nunca pretender alcanzar la velocidad luz ¿se podría?


Sí, es posible.

Ya hemos construido sondas robots que han logrado grandes velocidades, por ejemplo la sonda Voyager I es el objeto más veloz construido por el ser humano; lanzado desde cabo cañaveral en 1977, salió del Sistema Solar a unos 62.136 km/h (aprox. 17 km/s) a esa velocidad se acercara a la estrella Gliese 445 dentro de 38,000 años.

Pero la velocidad del Voyager I es todavía muy reducida para nuestras intenciones estelares ¿es posible construir una nave espacial con tecnología del siglo XXI que nos lleve a las estrellas?, ¿por lo menos que nos lleve al sistema solar de Alfa Centauri?

La respuesta  es que sí, es posible.

sábado, 2 de agosto de 2014

Eventos astronómicos para Agosto de 2014



Se le llama Agosto al octavo mes del año en honor al emperador romano Octavio Augusto.

Este mes posee cinco fines de semana (5 viernes, 5 sábados y 5 domingos), pero no crea un correo electrónico que dice que esto no se repetirá sino hasta dentro de 823 años; de hecho, los agostos de los años 2025, 2031, 2036, 2042, 2053, 2059, 2064, 2070, 2081, 2087, 2092, 2098, 2104, 2110 poseen la misma configuración de fines de semana que 2014.

3 Agosto: Cuarto creciente lunar (18:50) en la constelación de Libra.


4 Agosto: Saturno estará en una posición de su órbita llamada cuadratura, esto ocurre cuando la distancia angular hacia el Sol visto desde la tierra tienen un ángulo de 90°.

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viernes, 18 de abril de 2014

Recuento del Eclipse Lunar Total 15 abril 2014


Desde hacía cinco años no veíamos de un Eclipse Total de Luna desde El Salvador, la noche del 14 y madrugada del 15 de abril de 2014 fuimos testigos de un eclipse total lunar, llamado Saros 122.

Días antes el clima estaba bastante mal, la bruma propia de la época había aparecido arruinando los cielos nocturnos, pero la tarde del eclipse el clima mejoró considerablemente. A eso de las ocho de la noche, me hice cita en el Observatorio San Juan Talpa, entre varios compañeros de la Asociación Salvadoreña de Astronomía montamos los telescopios y comenzamos a hacer pruebas de fotografía lunar. Debido a que casi todos teníamos un plan de fotografiar la Luna no teniamos personal para atender al público, por ello tuvimos que restringir la llegada de visitantes al observatorio. Al final, una familia llegó a tocar el portón y les aceptamos entrar, con grandes restricciones, debido a que un compañero de la asociación estaba tomando una fotografía a la luna cada 30 segundos, la idea de él era hacer una película del eclipse y cualquier luz dañaría sus imágenes.

Los otros invitados fueron varios periodistas de los canales de televisión y un periódico, ellos grabaron su reportaje en la zona de visitantes del observatorio.

Cuando comenzó el eclipse el cielo estaba despejado; eso sí, a las primeras horas de la noche comenzó a caer un rocío bastante intenso, luego casi al inciar el eclipse llegó una fresca brisa del norte que limpió por completo el cielo, la temperatura bajó y la atmósfera se estabilizó.

Yo había acoplado una cámara Cannon Rebel T1 en foco primario a un telescopio Celestron C8" en una montura CG5-GT, usé un reductor para que la imagen de la luna me quedara completa en la cámara y así comencé a fotografiar.

Aquí las fotos:

La imagen inferior muestra a la Luna en su fase llena (todos los eclipses de luna suceden en fase llena) sin ningún cambio.


Mientras los minutos pasaban se notaba el cambio en la superficie lunar. La sombra de la Tierra se hacía más evidente.



Cuando la fase del eclipse llegó a su totalidad, nuestro satélite tomó una coloración rojiza ceniza.  La totalidad tuvo una duración de 1 hora con 17 minutos.


Una vez pasó la totalidad, la sombra de la Tierra fue saliendo del disco lunar, regresando el brillo normal de nuestro satélite. 


El siguiente eclipse lunar total ocurrirá en la madrugada del  miércoles 8 de octubre de 2014, en esa ocasión (en el caso de El Salvador) la Luna se ocultará eclipsada al amanecer.

sábado, 15 de marzo de 2014

Cosmos 2014


Supe de Carl Sagan a finales de los años ochenta, entonces la sonda espacial Voyager 2 llegaba a Neptuno y CNN presentó un especial del acercamiento al planeta, uno de los penalistas invitados fue Sagan. Quien con un insólito entusiasmo explicó a detalle la importancia de la misión de NASA.

Poco tiempo después mi madre me regaló un libro llamado Cosmos, la contrapartida presentaba a un hombre que vestía una chaqueta caqui y un peinado liso ochentero. Entonces reparé que el mismo científico que había hablado en CNN hacía algún tiempo era el autor del libro.

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