lunes, 16 de febrero de 2009

Un corazón en el cielo

Todo mundo ha visto formas de objetos, animales o personas en las nubes, generalmente los niños observan los cielos y se sorprenden por toda la fauna imaginaria que sus pequeñas y brillantes mentes crean. Las imágenes mentales también nos han hecho pasar malos ratos, por años el astrónomo Percival Lowell creyó ver canales en la superficie del planeta Marte y pasó cientos de horas en su observatorio ubicado en Flagstaff buscando los míticos marcianos que construían enormes canales, ahora sabemos que los marcianos de Lowell no existen; de existir, a lo mucho serán bacterias.

Con la llegada de las sondas espaciales a los planetas, Marte volvió a engañar a un buen grupo cándidos aficionados, cuando la sonda Vikingo envió fotografías de baja resolución de una zona marciana bautizada como Cidonia Regio en la que se observaba un enorme rostro en una planicie. Desde 1976 se escribieron artículos con las hipótesis más descabelladas –entre ellas que los egipcios habían vivido en Marte hace miles de años- pero quedó demostrado que la famosa cara era tan solo un engaño óptico, las imágenes de alta resolución que envió en 1997 la nave Mars Global Surveyor demostró la falsedad, aunque en realidad la comunidad científica en su momento dijo que la cara era solamente un cerro o meseta que con cierta iluminación y con una fotografía en baja resolución es posible que veamos la cara de una persona.

A pesar de esas contrariedades, resulta agradable buscar imágenes mentales en objetos estelares, es como jugar con nuestra imaginación; de hecho, muchos objetos astronómicos se conocen por el parecido que pueden tener con objetos cotidianos. Todas las constelaciones son construcciones culturales, desde los pueblos más antiguos hasta los más modernos, los seres humanos hemos visto leones, aves, hombres, mujeres, arados, escorpiones, microscopios, osos, perros, barcos, vírgenes, cazadores, ollas de café, telescopios en los cielos, es fácil formar figuras en el cielo uniendo las estrellas con líneas imaginarias, cualquiera lo puede hacer, nuestra imaginación es enorme.

Resulta lo mismo con objetos estelares mucho más lejanos, observables únicamente a través de los telescopios, los mejores ejemplos son la Galaxia del Sombrero, la nebulosa de la Cabeza del Caballo y la Nebulosa de California, sin que existan en el universo establos, armarios o mapamundis.

Pero también existen corazones en el espacio. La nebulosa IC1805 es una nebulosa de emisión ubicada en la constelación norteña de Casiopea, la nube de hidrogeno esta siendo prácticamente encendida por una estrella muy caliente y tal es su forma que nos parece un corazón. Es un nido de estrellas y seguramente de futuros sistemas solares, es un corazón nebuloso que se encuentra a unos 7,500 años luz de nuestro sistema solar y se difunde en un espacio unos 30 años luz.

No trate de buscarla con binoculares o telescopios, la IC1805 es demasiado difusa para apreciar su belleza a ojo desnudo, su forma característica se observa solamente en las astrofotografías de la región de Casiopea después de varios minutos de exposición.

De todas formas no niegue que la imagen de un nido de estrellas en forma de corazón puede ser un bonito regalo de San Valentín.

Publicado en la sección Cosmos, en el periódico ElFaro.net, el primer periódico digital latinoamericano.
La astrofotografía de la nebulosa IC1805 de este post fue tomada por Matthew T. Russell

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